¿La crisis económica disminuye las ganas de tener sexo?

La respuesta es sí: la crisis puede afectar tanto a la intimidad como al deseo sexual. Porque no sólo provoca inestabilidad sino que genera cuadros de estrés, ansiedad e insomnio. Y en el caso de haber perdido el trabajo, choca directamente con el autoestima. Resumiendo, el estrés económico atenta contra el deseo y funcionamiento sexual, y puede generar inestabilidad en una relación.

Según varios estudios, las parejas más vulnerables son las más estables, ya que comparten mayor carga económica.

¿Qué hacer?

A pesar de todo, tenemos una buena noticia: el sexo no sólo es gratis sino que es el mejor aliado para aliviar el estrés. Genera dopamina, la hormona del bienestar, que ayuda a mejorar el estado de ánimo, el autoestima y el sueño, y endorfina, que libera hormonas sexuales, ayuda a reducir el dolor y las preocupaciones.

Pero ojo que eso no es todo: la autosatisfacción también cuenta. ¡Que nos roben todo menos las ganas de masturbarnos!

Consejos Kisme

  1. Planificá el encuentro sexual: armar una cita con tu pareja es emocionante y algo diferente. Por ejemplo, podés preparar una cena, una noche especial, sin necesariamente salir a la calle, para economizar.
  2. Decí lo que sentís: Cuando lo hagas posiblemente te vas a dar cuenta que tu pareja se siente  igual que vos y que tienen las mismas preocupaciones. Muy importante, enfócate en lo positivo.
  3. Acordate de lo placentero y lo divertido que es el sexo: Esto te va a ayudar a manejar la falta de deseo y te dará la oportunidad de utilizar tu creatividad sin gastar mucho dinero. Utilizá frutas afrodisíacas, cremas de masajes, chocolate, música romántica, velas y otras cosas que tengas en la casa.

Te dejamos tarea para el hogar. ¡Mucha suerte!

Después contáme cómo te fue 😉

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